08 marzo 2010
Movilidad universitaria: entre lo presencial y lo virtual
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1. Diagnóstico de la situación
El mundo en que vivimos es cada vez más abierto, con gran movilidad de personas en los espacios regionales y entre continentes a nivel de turismo, ocio, deporte, cultura… pero también de negocios y actividades profesionales, con mercados de trabajo cada vez más globales. Y, cada vez más también, a nivel de la investigación y de la educación superior.
El conocimiento es, efectivamente, la base en la que se fundamentan el progreso económico y el desarrollo de las sociedades modernas. Y son los países con las universidades y los centros de investigación más avanzados los que han alcanzado un mayor grado de desarrollo. Por eso, es natural que los pueblos y las naciones menos desarrolladas aspiren a beneficiarse de ese conocimiento y a ofrecer a sus ciudadanos una educación mejor y mejores condiciones de vida.
Pero la movilidad no sólo interesa a los países menos desarrollados. Todos los estudiantes, docentes e investigadores deberían, idealmente, beneficiarse de la participación en programas de internacionalización, confiriendo a sus actividades una dimensión internacional e intercultural con consecuencias muy importantes (además de las resultantes de su propia formación) a nivel de la apertura de mentalidades, la comprensión y respeto por otros pueblos, culturas, religiones, valores y costumbres que Nilsson (2003) refiere como una “vacuna contra los nacionalismos y los racismos”. En el caso de los países más ricos es, además, una demostración de solidariedad con los países en desarrollo.
En 2007, 3 millones de estudiantes internacionales participaban en programas de movilidad en todo el mundo, de los cuales 2,5 millones (83,5%) estudiaban en los países de la OCDE. Esos estudiantes provenían de Asia (48,2%), Europa (23,3%), África (11,6%), América del Sur (6,3%) y América del Norte (3,4%). Esos estudiantes escogían en primer lugar, Estados Unidos (20%), después Reino Unido (12%), Alemania (9%), Francia (8%), Australia (7%), Canadá (4%) y Japón (4%) (fuente: Education at a Glance 2009, OCDE). Estos 7 países, cuyas universidades conquistaron una gran reputación internacional, acogían a casi 2/3 de toda la movilidad internacional. Podríamos incluso ser un poco más precisos en la identificación de los factores que determinaron esas elecciones: la calidad de la educación, las perspectivas de empleo, los aspectos relacionados con la seguridad y los estilos de vida proporcionados por los países escogidos.
En el Espacio Europeo, 182.697 estudiantes llevaron a cabo un programa de movilidad (http://ec.europa.eu/education/erasmus/doc920_en.htm) en el ámbito del Programa Erasmus en el año lectivo 2007/08. Hay, naturalmente, países (incluso por su dimensión) en que esa movilidad alcanzó números más significativos. De los estudiantes arriba referidos, 14,5% eran alemanes, 14,2% franceses, 13,7% españoles, 10,1% italianos, 7% polacos y 5,6% británicos. Portugal, al ser un país más pequeño, tuvo una participación menor, con apenas un 2,6% del total. España fue el país que acogió un mayor número de estudiantes, alrededor de un 17%.
En lo que se refiere a movilidad de investigadores, EE.UU. (y Suiza en Europa) son, per capita, los mayores importadores de cerebros científicos. Científicos de todos los continentes (e igualmente científicos europeos) no resisten al apelo de las universidades y de los centros de investigación americanos, donde encuentran mejores condiciones y mejor ambiente para el trabajo de investigación en el marco de una movilidad que se inició en la posguerra, en las décadas de 1950 y 1960, y que convirtió a EE.UU. en la mayor potencia científica. Efectivamente, y a pesar de que el Consejo Europeo de Ministros adoptase en 2001 el “Objetivo Barcelona”, comprometiendo a todos los países de la Unión Europea a gastar un mínimo del 3% del PIB en investigación hasta 2010 (en 2001 la UE estimaba invertir un 1,9% y EE.UU. ya invertía un 2,8%) y a crear 400.000 nuevos empleos para científicos europeos cada año, aún estamos lejos de esos objetivos.
La fuga de cerebros (brain drain) es, desde este punto de vista, un problema que preocupa particularmente a los países en desarrollo. Países como Brasil (80% de sus graduados en el exterior han vuelto al país), Chile (se crearon centros de excelencia para promover la calidad de la investigación y traer de vuelta a sus investigadores más dotados), Colombia (programa “Colombia NosUne”) y México (entre 1991 y 2000 repatrió más de 2.000 investigadores mexicanos que vivían en el extranjero) desarrollaron programas específicos a nivel nacional para promover el retorno de sus investigadores más cualificados (Sánchez, 2005; Holm-Nielsen, et al., 2005; Jaramillo, 2005; Gacel-Ávila, 2009). Pero ¿cómo controlar los movimientos de las personas en sociedades abiertas y donde es legítimo que éstas busquen oportunidades en países que ofrecen mejores condiciones profesionales y mejor remuneración de sus calificaciones? ¿Cómo minimizar el impacto del brain drain sin disminuir la importancia, para los propios países de origen, de la circulación de investigadores (brain circulation) que se afirma fundamental para estimular el desarrollo?
El interés en la internacionalización de los sistemas de educación superior en América Latina ganó un fuerte impulso a principios de la década de 1990, pero aún no adquirió una importancia decisiva en la agenda política. Las motivaciones fundamentales por detrás de ese interés varían un poco de país a país: mejorar la calidad de la educación (particularmente a nivel de postgrado) y de la investigación; aumentar el dominio de lenguas extranjeras; ser más competitivo, trabajar mejor en ambientes internacionales y desarrollar el país; promover ingresos adicionales y reducir los costes del Estado (Theiler, 2005; Laus, Morosini, 2005; Sánchez, 2005; Jaramillo, 2005; Gacel-Ávila, 2005).
En este marco, se ha verificado en América Latina un aumento sensible de los números de la movilidad en la última década, con estudiantes e investigadores que demuestran un interés creciente en disfrutar de una experiencia internacional, sobre todo en EE.UU. y Europa (particularmente en España, Italia y Francia), pero también en los países asiáticos y en Oceanía (Holm-Nielsen, et al. 2005; Gacel-Ávila, 2009). En 2007, de entre los países miembro de la OCDE, el 0,8% de los estudiantes internacionales eran de Brasil y el 0,2% de Chile, en un total de 6,3% estudiantes provenientes de países de América del Sur (fuente: Education at a glance 2009, OCDE).
La cooperación entre los sistemas de educación superior de la Unión Europea y de América Latina ha conocido en los últimos años un fuerte impulso, aumentando visiblemente las actividades de cooperación desde principios de los años 1990. Esto ocurrió, fundamentalmente, a través de los programas ALFA, ALBAN y ERASMUS MUNDUS.
El Programa ALFA I promovió el intercambio y la movilidad académica entre las Instituciones de Educación Superior (IES). Entre 1994 y 1999, 1.064 IES de América Latina y de la Unión Europea promovieron este intercambio y resultaron seleccionados 846 proyectos. El Programa ALFA II se creó para desarrollar la cooperación institucional y la formación técnica y científica de las IES de América Latina y de la Unión Europea. Entre 2000 y 2006 este programa abarcó 770 IES y 225 proyectos resultaron seleccionados. El Programa ALFA III, en funcionamiento en el período 2008-2013, comprende 133 IES con 14 proyectos seleccionados hasta el momento (fuente: http://ec.europa.eu/europeaid/where/latin-america/regional-cooperation/alfa/).
El programa ALBAN es un programa de becas de estudio de alto nivel promovido por la Unión Europea. Entre 2000 y 2010, 3.319 candidatos de 18 países de América Latina fueron seleccionados para recibir una beca Alban: 1.426 de doctorado, 1.803 de maestría y 90 de especialización avanzada (fuente: http://www.programalban.org/).
En lo que se refiere a la atracción de estudiantes extranjeros, los países latinoamericanos aún no han sido capaces de desarrollar estrategias adecuadas. En los países de la OCDE, 1 de cada 10 estudiantes era estudiante internacional, mientras que en países como Brasil, Chile, Argentina y México los estudiantes extranjeros constituían menos del 1% del total de estudiantes de educación superior (Holm-Nielsen, et al. 2005).
La internacionalización de la educación superior y la movilidad de estudiantes, docentes e investigadores están en la agenda de muchos países. Sin embargo, son muchos los obstáculos para la movilidad, en particular en las regiones en desarrollo, como es el caso de los países iberoamericanos: la falta de recursos económicos para financiar los estudios en el extranjero, la inexistencia de programas específicos de estímulo a la movilidad, la falta de flexibilidad curricular y de mecanismos de transferencia de créditos, el dominio insuficiente de lenguas extranjeras (tanto entre estudiantes como entre docentes) y el elevado número de estudiantes que estudia a media jornada para poder ejercer otra actividad que le permita asegurar sus estudios, lo que limita sus posibilidades de estudiar en el extranjero (Gacel-Ávila, 2009).
Cuestiones para debate:
(1) ¿Cómo se pueden concretizar programas de movilidad sin promover la fuga a los países más desarrollados de los estudiantes, docentes e investigadores más dotados de los países en desarrollo, impidiendo o limitando el desarrollo y el progreso en estos países?
Un ejemplo de buenas prácticas en lo que se refiere a la limitación de la fuga de cerebros de los países en desarrollo hacia los países más desarrollados es el compromiso establecido entre la Comisión Europea y las universidades europeas candidatas a participar en consorcios europeos de cooperación con América Latina en el ámbito del Programa Erasmus Mundus. Todas las instituciones asociadas deben aceptar un acuerdo (Consortium Partnership Agreement) en el cual se comprometen, por todas las formas, a crear las condiciones necesarias para permitir el regreso de los becarios a sus países de origen al final de sus movilidades. Cabe igualmente referir el ejemplo de países como Brasil que, en la definición de sus prioridades en los acuerdos con la CE, han establecido reglas y orientaciones para las movilidades, limitando al máximo la posibilidad de fuga de cerebros y evitando así la repetición de un problema de este tipo, de gran dimensión, que unos años antes afectó profundamente a las instituciones y científicos de Brasil.
(2) ¿Cómo estimular los flujos de movilidad de los países más desarrollados a los países en desarrollo dando a conocer a los primeros otros pueblos, culturas y realidades y favoreciendo, entre los segundos, la creación de ambientes que incentiven su desarrollo e internacionalización?
La experiencia iniciada por la Unión Europea a través del Programa Erasmus Mundus es, de hecho, un ejemplo de buenas prácticas. Efectivamente, y en particular la Acción 2 (parcerias) de este programa, representa un avance relativamente a programas anteriores más centrados en la movilidad de países terceros para Europa. Desde este punto de vista, los acuerdos establecidos entre la Comisión Europea y los países terceros constituyen una iniciativa importante en el sentido de promover los flujos en ambos sentidos. Aún así, somos conscientes de que estos siguen siendo mayoritariamente de los países terceros para Europa, alcanzando entre un 70 y 80% del total de las movilidades. Sin embargo, ya se han iniciado los flujos en sentido contrario y creemos que, a medida que el conocimiento de las instituciones y de las realidades en los países terceros (en este caso, de Iberoamérica) se vaya profundizando entre las instituciones europeas, existirá un mayor equilibrio.
(3) ¿Cómo promover y agilizar el reconocimiento de los créditos realizados en universidades extranjeras, en beneficio de los estudiantes?
Permítanme que refiera el ejemplo que mejor conocemos, el de la Universidad de Porto. La U.Porto ha participado en varias candidaturas a proyectos europeos, de los que coordina cuatro. En estos proyectos, la U.Porto está canalizando un gran esfuerzo precisamente hacia una mayor harmonización de procedimientos académicos y administrativos entre los sistemas de educación superior europeo e iberoamericano, aprovechando su experiencia de 20 años en el Programa Erasmus. Los resultados de una cooperación de más de 10 años en programas de movilidad con universidades brasileñas y de un año de cooperación dentro del programa Erasmus Mundus con Brasil, Uruguay y Paraguay, permiten entender: (i) una gran convergencia en la adopción de procedimientos que facilitan la definición de los programas de actividad y el posterior reconocimiento de créditos; (ii) progresos notorios con relación a la posibilidad de consideración de una mayor flexibilidad curricular, los cuales, sin poner en causa la cultura y la ordenación académica propios de cada país o región, han consagrado especificidades propias de los programas de estudio en la UE y en AL, aspecto de importancia relevante.
A pesar de la validación y el reconocimiento de los aprendizajes formales y, sobre todo, de las no formales suponer algunas dificultades, creemos poder decir que ya no son un obstáculo para la movilidad. Considerados estos hechos, sería importante extender y profundizar los programas de cooperación entre la UE e Iberoamérica, creando condiciones para asociar a estos consorcios un mayor número de IES de Europa y de América Latina. El conocimiento, intercambio de experiencia y confianza entre instituciones es fundamental para la evolución del personal académico, jurídico y administrativo que facilitan las movilidades.
(4) ¿Cuál es el papel de idiomas como el español y el portugués en la internacionalización de la educación superior? ¿Verán estos perder sus espacios de influencia (alrededor de 500 millones de hablantes de español y 250 millones de hablantes de portugués) por el inglés? ¿Podrán, al contrario, estos idiomas funcionar como un elemento de promoción de la internacionalización en estos espacios?
En los países de América Latina (Gacel-Ávila, 2005; Laus, Morosini, 2005; Jaramillo, 2005; Sánchez, 2005), la adquisición de competencias en un segundo idioma es parte de las estrategias de muchas universidades, siendo una de las razones que justifican la fuerte apuesta en la internacionalización de estos países. Efectivamente, el estudio de lenguas extranjeras nunca antes se había considerado prioritario.
La tendencia de afirmación del inglés como “lengua franca”, que ocurre en todo el mundo, ha hecho con que un número creciente de países hayan adoptado el inglés como lengua de enseñanza, no sólo en los programas de licenciatura, sino también en los programas de postgrado. El caso de los países escandinavos es bien conocido, ya que la opción en estos pequeños países también ha estado determinada por la reducida influencia de sus lenguas nacionales en el plano internacional. Sin embargo, no por ello han disminuido las preocupaciones con la defensa de los idiomas nacionales, incluso en países pequeños. Es conocido el caso de Flandes, en Bélgica. Las universidades están obligadas, por las leyes nacionales, a impartir, por lo menos, el 80% de los programas de licenciatura en holandés. Lo que significa que muchos estudiantes extranjeros de movilidad ven condicionada su voluntad de participar en programas de corta duración por no dominar el idioma.
El caso de las lenguas española y portuguesa es diferente. No sólo tienen una importancia significativa en el contexto internacional, sino que también han visto crecer el interés en su estudio por parte de nacionales de otros países, debido al importante peso de las economías de algunos países a escala global (Brasil, México, Angola, Argentina). De esta forma, más que ser conscientes de la necesidad de defender estos idiomas, es importante darse cuenta que, cada vez más, será un factor decisivo en las opciones de elección de estudiantes internacionales de una universidad extranjera. En el futuro, la calidad de los programas universitarios no diferirá mucho de región para región, cuyas universidades se volverán cada vez más comparables. Lo que será determinante en las elecciones no serán, por ventura, los programas académicos, sino otras competencias (lingüísticas e interculturales) que se adquirirán en países terceros. El aumento, hoy en día exigido en muchos países, del número de estudiantes, docentes e investigadores implicados en las movilidades como objetivo estratégico de la misma internacionalización, determina, de alguna forma, la adopción de la lengua franca como lengua de comunicación y de trabajo. Pero la sistemática exigencia que algunos países (como Alemania o Francia) han ido acentuando para reforzar la calidad de las movilidades, determinará, sin duda, una revalorización de los idiomas nacionales como instrumento de trabajo. Por tanto, es momento de prudencia y reflexión en las opciones sobre estas cuestiones, sin olvidar algo en que los especialistas están, cada vez más, de acuerdo: que en la formación de los más jóvenes el dominio de, por lo menos, dos lenguas extranjeras (además de la lengua materna) será, cada vez más, un factor determinante en el acceso al mercado de trabajo.
De esta forma, en el marco de una globalización que ha impuesto el inglés como lengua internacional de trabajo, tanto en reuniones científicas como en programas de educación (en particular al nivel de postgrados), podría preverse una estrategia de defensa de las lenguas nacionales en la ponderación de dos aspectos principales: si se trabaja – al nivel de la educación o de la ciencia – con proyectos de interés y relevancia estrictamente nacionales, las lenguas de trabajo serán, fundamentalmente, las maternas. Si se trabaja con programas de ciencia o de educación (por ejemplo, programas doctorales conjuntos), de elevada calidad y con interés y potencial que trascienden la dimensión nacional – pudiendo interesar a estudiantes e investigadores de todo el mundo – se justificará adoptar como lengua de trabajo el inglés.
(5) ¿Cómo estimular la movilidad dentro de los espacios regionales (por ejemplo, en el espacio iberoamericano), aumentando la cooperación entre sus universidades y centros de investigación y haciéndolos más atractivos y competitivos en el plano internacional?
La creación de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA) es una iniciativa reciente del gobierno brasileño y un ejemplo de buenas prácticas y de estímulo a la movilidad en el espacio iberoamericano. El objetivo de UNILA es promover la integración regional – abarcando los aspectos científicos, culturales, sociales y económicos – y fortalecer los lazos de amistad y cooperación entre los países de América Latina. En esta universidad, el 50% de los alumnos y de los profesores provienen de Brasil y el otro 50% de distintos países de América Latina. Sus actividades académicas se realizan en portugués y español.
2. Objetivos y estrategias
Dada la importancia de la internacionalización hoy por hoy en la estrategia de las universidades, la extensión e intensificación de los programas de cooperación entre las IES de los países iberoamericanos debe constituir un objetivo central.
Este es un esfuerzo muy exigente que supone el desarrollo de iniciativas y la creación de condiciones a varios niveles: mejor conocimiento recíproco de las IES del espacio iberoamericano; aumento de los flujos de movilidades de estudiantes, docentes, investigadores y personal técnico-administrativo en el espacio iberoamericano (condición igualmente importante para un mejor conocimiento y refuerzo de la confianza entre las IES); identificación de áreas prioritarias (o seleccionadas) de cooperación a nivel de la investigación y de los programas de educación, incluyendo la creación de programas conjuntos y/o de doble/múltiple titulación, particularmente a nivel de postgrado; y creación de programas (o aprovechamiento de los ya existentes) de financiación para la cooperación universitaria y de apoyo a la internacionalización de las IES.
En el marco de la temática que nos compete tratar – la movilidad universitaria –, nos centraremos en los objetivos y estrategias para promover un aumento de la movilidad de estudiantes, docentes, investigadores y personal técnico-administrativo.
Como ya hemos visto, la movilidad ha crecido mucho en los últimos años. Dado el potencial que representa para la formación académica y para la adquisición de competencias lingüísticas e interculturales, un número cada vez mayor de países aposta en el aumento de los flujos de movilidad como un aspecto central de la estrategia de internacionalización.
La Unión Europea, en el marco de sus políticas internas de reforma de la educación superior y en el ámbito del proceso de Bolonia, ha iniciado medidas y programas que tienen como objeto reforzar su afirmación internacional como espacio de referencia en la educación superior y área de excelencia en investigación. Recientemente, en abril de 2009, los Ministros de educación superior de la UE (Leuven Communiqué), establecieron como meta para la movilidad de estudiantes en el Espacio Europeo que, hasta el año 2020, por lo menos el 20% de todos los estudiantes de educación superior de la UE deberán disfrutar de una experiencia de movilidad en un país extranjero, lo que constituye un desafío muy ambicioso. En conformidad, el Presidente de la Comisión Europea estableció el “Green Paper. Promoting the learning mobility of Young People”, en articulación con la iniciativa “Youth on the move”. Establecido el consenso sobre la importancia de la movilidad, los diferentes actores sociales, dentro y fuera de las universidades, han iniciado ya el debate sobre las formas de concretizarlo y las medidas para promoverlo.
También EE.UU., tradicionalmente un país de acogida, pretende reforzar la movilidad de sus estudiantes en experiencias fuera del país. EE.UU. tiene hoy alrededor de 18 millones de estudiantes de educación superior, de los cuales un 3% son estudiantes internacionales. Sólo el 1,3% de los estudiantes de educación superior de EE.UU. realizan estudios en el extranjero, siendo el 90% estudiantes de graduación (Hassafa, 2009). En este contexto, la Simon-Lincoln Initiative tiene como objetivo que un millón de estudiantes norteamericanos puedan disfrutar de una experiencia de estudio en el extranjero en el año 2015 (Grothus, 2009).
En los países de América Latina, mientras se van estructurando algunos programas y medidas específicas, las principales estrategias de internacionalización pasan por una creciente participación en redes y asociaciones internacionales, por la creación de programas conjuntos o de doble titulación con universidades extranjeras, por el desarrollo de proyectos conjuntos de investigación con centros extranjeros y por una creciente participación de estudiantes, docentes e investigadores en programas de movilidad (Theiler, 2005; Laus, Morosini, 2005; Sánchez, 2005; Gacel-Ávila, 2005).
En este contexto, sería importante que las entidades, asociaciones o redes de universidades que representan las IES iberoamericanas llegasen, igualmente, a un acuerdo sobre valores de referencia a adoptar en los próximos años (por ejemplo, hasta 2015 y hasta 2020), como meta para la movilidad en el espacio iberoamericano.
Siendo que no disponemos de estudios suficientes para definir estas metas, pensamos que las IES iberoamericanas deberían asumir el compromiso de establecer como meta para 2015 la participación del 2,5% de sus estudiantes, docentes e investigadores en la movilidad en este espacio y, hasta 2020, aumentar ese valor a un 5%. Son números que dejo a su reflexión, pero que se apoyan en cuatro ideas que tengo como adquiridas: el gran interés y atención que las IES de Iberoamérica han dedicado a los programas de movilidad; el interés de gobiernos de estos países en apoyar la movilidad, previendo en sus presupuestos el refuerzo de partidas para ese fin; el número cada vez mayor de instituciones y empresas en la sociedad civil que han apoyado la movilidad; y la inversión creciente que las familias han hecho para proporcionar a sus hijos una experiencia de estudio en un país extranjero.
Somos conscientes, obviamente, de que el cumplimiento de estas metas exige un gran esfuerzo financiero por parte de gobiernos, universidades, sociedad civil y familias. Pero también somos conscientes de que este esfuerzo es fundamental para el desarrollo económico y social de los países del espacio iberoamericano y para su afirmación mundial como una región con elevados índices de desarrollo.
La Unión Europea y las Agencias Nacionales para la movilidad en cada país de la UE han dispuesto miles de millones de euros para estos programas de apoyo a la movilidad y están dispuestos, como ya hemos visto, a aumentar aún más este esfuerzo con la colaboración de toda la sociedad.
Los programas ERASMUS y ERASMUS MUNDUS Acción 2 son instrumentos fundamentales de apoyo financiero para la prosecución de estos objetivos. El segundo ha dispuesto, y seguirá haciéndolo, partidas muy importantes para las movilidades entre la UE y el espacio iberoamericano y puede, de esta forma, ser un instrumento muy importante en el esfuerzo de las IES iberoamericanas para alcanzar las metas atrás definidas.
El programa ERASMUS MUNDUS, el más reciente de la Unión Europea, ha ido substituyendo a los programas ALFA y ALBAN y presenta tres componentes, de las cuales destacaríamos dos que podrían constituir un excelente instrumento financiero en el apoyo a la movilidad entre los países iberoamericanos:
Acción 1 Programas conjuntos – Especialmente creada para apoyar la organización de programas de maestría y doctorado conjuntos, promueve la cooperación entre IES de la Unión Europea y de América Latina, entre otras regiones, con vistas a la creación de campus de excelencia, formación avanzada y recursos humanos altamente cualificados);
Acción 2 Consorcios – Las asociaciones entre IES son la base para el establecimiento de cooperación y movilidad de estudiantes, docentes e investigadores, con vistas al desarrollo socio-económico en el ámbito de la política de cooperación externa de la UE).
Las políticas de incentivo a la movilidad física aún mereciendo el apoyo de grandes sectores de la sociedad, constituyen un desafío muy grande. Es decir, sólo un esfuerzo de movilización por parte de grandes sectores de la sociedad y de grandes recursos de los países permitirá concretizar objetivos tan exigentes. De esta forma, y especialmente en este contexto de crisis, se discuten las estrategias y los instrumentos que podrán constituir una alternativa a la movilidad física/presencial (“Internationalisation abroad), ofreciendo al elevado número de estudiantes que no pueden disfrutar de tal experiencia, la posibilidad de adquirir competencias internacionales. Entre éstas, están la movilidad virtual, basada en la creciente disponibilidad de plataformas tecnológicas que facilitan la adquisición y desarrollo del saber y de competencias lingüísticas e internacionales y la llamada “internationalisation at home” (IaH). La primera será, en el futuro, objeto de una valorización cada vez mayor por parte de las instituciones de educación superior, particularmente en sus tareas de educación. La segunda, actualmente muy discutida en las universidades, se entiende como un instrumento que permite a los estudiantes sin posibilidad u oportunidad de disfrutar de una experiencia en el extranjero, disfrutar, en su país y en su propia universidad, de una dimensión europea/internacional que, de otra forma, no podrían vivir. Esa dimensión se recrea a través de un ambiente de aprendizaje que les permite adquirir competencias internacionales en “casa”. El concepto IaH quiere decir, literalmente, “internacionalización en el propio país” y se promueve con la ayuda de los extranjeros que viven en el país y de los nacionales que han vivido en el extranjero, o que, de otra forma, han obtenido competencias en la internacionalización (Nilsson, 2003).
Cuestiones para debate:
(1) Las metas para las movilidades entre las IES del espacio iberoamericano atrás sugeridas (hasta 2015: 2,5% del total de estudiantes, docentes e investigadores de Iberoamérica participan en un programa de movilidad en una IES de otro país del espacio iberoamericano; hasta 2020: 5%), ¿constituyen indicadores realistas? ¿Son susceptibles de constituir un desafío que movilice a las IES iberoamericanas?
Este desafío es ambicioso, pero suficientemente estimulante. Se estima que hoy en día la participación de los estudiantes en programas de movilidades en los países iberoamericanos (a excepción de España y Portugal) es inferior al 1%. Estos números serán aún más reducidos en el caso de los docentes. Eso significaría que estos números tendrían que ser más que duplicados en los próximos 5 años, y multiplicados por 5 en los próximos 10 años. Por eso, es un esfuerzo que requiere una fuerte contribución de las agencias gubernamentales, las universidades, las empresas, las familias y otras instituciones de la sociedad civil. También se sabe que estas instituciones son cada vez más conscientes de que la importancia de la movilidad está creciendo y que hay razones para creer que los recursos financieros que se están poniendo a disposición aumentarán en los próximos años. Tampoco debe olvidarse que la presentación de candidaturas conjuntas (abarcando IES portuguesas, españolas y de Iberoamérica) a los programas europeos es una excelente oportunidad para obtener recursos financieros muy importantes para el apoyo a la movilidad universitaria, como se ha demostrado en los últimos años.
(2) ¿Qué elementos se consideran imprescindibles para impulsar una estrategia conjunta de ampliación de la movilidad de las universidades iberoamericanas y para reforzar su atractivo en el ámbito universitario internacional?
La creación de redes de universidades en el espacio iberoamericano y el establecimiento de acuerdos específicos para la movilidad entre las IES serán, seguramente, dos instrumentos fundamentales para impulsar la movilidad.
Un ejemplo de buenas prácticas es el Programa ESCALA Estudiantil de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo. Este programa es un instrumento estratégico en la cooperación de esta red de universidades, que pretende impulsar “la movilidad de estudiantes de distintas universidades de la región con el fin de promover el intercambio académico y cultural, y un mejor conocimiento de la diversidad y particularidades de los diferentes sistemas de educación superior instalados. Se promueve a estudiantes regularmente matriculados en carreras y licenciaturas en una universidad del Grupo a cursar parte de sus estudios durante un semestre lectivo en otra universidad de un país diferente al de su residencia, previa garantía, emanada de la universidad de origen, de que se le otorgará el reconocimiento académico de los estudios cursados en la universidad de destino, como avance concreto y equivalente en el plan de estudios de su propia carrera”. Desde este punto de vista, se trata de un programa muy semejante al Programa Erasmus en Europa, aunque con una dimensión mucho más reducida ya que los recursos financieros también son más reducidos.
(3) ¿Qué pueden ofrecer las universidades menos conocidas en el espacio iberoamericano y con menor reputación internacional para hacerlas más atractivas como punto de destino para estudiantes, docentes e investigadores internacionales?
Además de los idiomas, la riqueza y diversidad cultural de los países iberoamericanos son ciertamente un factor de atracción muy fuerte de los estudiantes extranjeros. Por ello, lo más importante en esta fase es promover la mejora de la calidad de los programas de enseñanza e investigación y hacer que estas universidades sean más conocidas internacionalmente, apostando por una mayor divulgación de las instituciones y de sus programas a nivel internacional, en particular en aquello que tienen de específico, tanto en el plano cultural, como en el lingüístico, histórico, etc. Por otro lado, la inversión en mejores condiciones de acogida (estructuras de apoyo más adecuadas en el ámbito de las oficinas de relaciones internacionales, residencias, comedores universitarios, servicios de salud…), puede ser una ventaja en el momento de escoger, relativamente a las grandes universidades, normalmente en los países más desarrollados y en ciudades de mayor dimensión, donde la creación de estas condiciones tiene costes mayores (por ejemplo, las residencias).
(4) ¿Qué acciones podrían impulsar la reducida movilidad de investigadores y la ampliación de redes en ese ámbito?
Un ejemplo de buenas prácticas es el desarrollo en el ámbito del Grupo Tordesillas de Universidades (asociación con más de cuatro decenas de universidades ibéricas y brasileñas) del Colegio Doctoral Tordesillas. Este Colegio tiene como objetivos la creación de programas avanzados de formación a nivel doctoral entre las universidades asociadas y proporcionar un entorno estimulante internacional de investigación que promocione la cooperación entre disciplinas de distintas universidades, asegurando una masa crítica que evita que los jóvenes investigadores se encuentren solos en algunas disciplinas y que facilita el intercambio de investigadores que trabajan juntos en áreas afines o complementarias.
(5)¿Qué estrategias deben adoptarse para favorecer la organización de candidaturas de éxito a los programas de financiación disponibles a través de agencias nacionales e internacionales, principalmente los de la Comisión Europea?
Un buen ejemplo es el desarrollo en el ámbito del Grupo Tordesillas de Universidades. La asociación entre universidades de este grupo, compartiendo objetivos y valores comunes permite, dada su masa crítica y diversidad, un mejor acceso a convocatorias, financiaciones y programas internacionales, aspecto del que las universidades integrantes han tomado consciencia al presentarlo como un objetivo importante dentro de las actividades del grupo.
Un otro ejemplo de buenas prácticas para impulsar la movilidad es la Fundación para la Proyección Internacional de las Universidades Españolas (Universidad.es), una iniciativa que permitirá a España contar con un instrumento competitivo que contribuirá a mejorar su posición en la economía del conocimiento y a su estrategia de diplomacia pública. “Universidad.es es una fundación del sector público estatal dedicada a la promoción del sistema universitario español en el mundo. Se trata de una iniciativa del Gobierno de España, promovida conjuntamente con los gobiernos regionales y las propias universidades, que se constituyó formalmente el 23 de diciembre de 2008, mediante la celebración de la primera reunión de su Patronato, e inició sus actividades en febrero de 2009”.
(6) ¿Cómo conseguir más recursos financieros para la movilidad? ¿Qué estrategias deben adoptarse para implicar a otros socios sociales (empresas, instituciones, otros…) en el apoyo y financiación de los programas de movilidad y, de esta forma, crear condiciones para una articulación más estrecha entre las universidades y la sociedad, en respuesta a las necesidades de esta última?
Además de los apoyos provenientes de las agencias nacionales y de las autoridades a nivel regional, es cada vez mayor el número de empresas y de instituciones que asumen posiciones de responsabilidad social, devolviendo a la sociedad parte de los beneficios generados en su actividad bajo la forma de programas y medidas de apoyo al desarrollo de los países. En este particular, y para el espacio iberoamericano, la red Universia apoyada pelo Banco Santander es un ejemplo de buenas prácticas que puede ser seguido por otras empresas, no sólo en el apoyo a los programas de movilidades sino también en la acogida de estudiantes e investigadores para prácticas dentro de las propias empresas y instituciones.
Las universidades también podrán tener una mayor participación en el apoyo a las movilidades. El Rector de la Universidad de Valladolid refiere “la importancia de desarrollar unos programas específicos de cada universidad que contaran con un presupuesto fijo de partida que podría ir implementándose a medida que se firmen convenios con empresas, instituciones. Ejemplo de programas:
- Programa de apoyo al establecimiento de nuevos convenios internacionales. Para ello sería importante que empresas y bancos pudieran participar, no sólo financiando, sino también aprendiendo lo que la universidad puede ofrecerles.
- Programa de apoyo a la creación y consolidación de redes estables de cooperación. Sería importante que las universidades participaran en foros de la sociedad civil para plantearse estas redes.
- Programa de apoyo al establecimiento de titulaciones dobles, múltiples o conjuntas incluido el Erasmus Mundus. Es importante la ayuda que desde Europa se da tanto al programa Erasmus de movilidad de estudiantes de grado, personal de administración y servicios y profesorado.
- Programa de apoyo a la excelencia investigadora. Sería un programa estrella para captar a los mejores ofreciéndoles condiciones como las que puedan ofertar EE.UU., Reino Unido, Suiza o Japón. Quizás serán menos, pero es importante su labor”.
(7) Sin perder la rica experiencia que sólo se adquiere cuando se vive en otro país, ¿cómo puede aprovecharse la potencialidad de iniciativas como la movilidad virtual o dar continuidad virtual a las experiencias resultantes de movilidades físicas anteriormente realizadas?
La movilidad virtual, es decir, la utilización de los recursos e información disponible en Internet, favorece el establecimiento de redes de contactos potenciando, de esta forma, las posibilidades de realización de una movilidad física en el futuro. Al no poder substituirse la movilidad física, contiene, no obstante, posibilidades muy interesantes para los estudiantes u otros candidatos a una movilidad internacional que, por razones de cualquier tipo, no tienen posibilidades de concretizar una movilidad física.
Está claro que estamos en presencia de realidades distintas que, pudiendo complementarse, no se substituyen. Efectivamente, la experiencia que resulta de un contacto directo no es substituible por una experiencia virtual cualquiera, por muy rica que sea. Sin embargo, resulta claro que la movilidad virtual puede potenciarse si se adopta como complemento de una movilidad física, permitiendo, una vez terminada, mantener un contacto con las personas, instituciones y países donde se realiza el período de movilidad. Esta articulación más estrecha de las posibilidades de una y de otra podría, en algunos casos (movilidades de investigadores, de docentes y de estudiantes de postgrado y de post-doc), permitir la reducción de los períodos de movilidad sin perjuicio para la formación y, de esta forma, reducir los costes con los programas. Sin embargo, esta idea es más difícil de concretizar en los primeros años de la formación, durante los cuales se revela ventajosa una estancia un poco más larga de los estudiantes, en un período en que es importante proporcionarles una experiencia independiente del apoyo y proximidad familiar.
(8) ¿Cómo puede aprovecharse, en cada universidad, la presencia de estudiantes, docentes e investigadores extranjeros que ahí estudian o trabajan, para promover, entre la comunidad universitaria nacional, la adquisición de competencias internacionales y la integración de la dimensión internacional, intercultural y global en la formación, preparando a los egresados para actuar profesional y socialmente en un contexto internacional y multicultural y desarrollar en los estudiantes habilidades para desempeñarse en ambientes académicos y profesionales multiculturales, y en los profesores y investigadores la posibilidad de participar en redes internacionales de producción, intercambio y distribución de conocimiento?
La llamada “internacionalización en casa” puede favorecerse a través de actividades que estimulen la participación de los estudiantes, docentes e investigadores de una universidad como programas de postgrado en lengua extranjera; cursos o módulos de cursos impartidos en lengua extranjera y en cooperación con universidades extranjeras; cursos sobre asuntos internacionales; apoyo tutorial de docentes a estudiantes extranjeros; apoyo tutorial de estudiantes nacionales a estudiantes internacionales para orientarles en aspectos prácticos y actividades de ocio; conferencias internacionales proferidas por profesores visitantes para docentes y estudiantes; prácticas profesionales en empresas extranjeras con sede en el país; participación en proyectos internacionales de investigación…
3. Conclusiones y propuestas para la acción
En síntesis, el desarrollo de programas de movilidad es un pilar fundamental de la internacionalización de las universidades. Este objetivo moviliza hoy por hoy, y de forma creciente, a universidades de todo el mundo que buscan crear programas, desarrollar iniciativas y encontrar financiaciones que permitan dar un mayor impulso a la movilidad.
En este esfuerzo de financiación están incluidas Agencias Nacionales e Internacionales, empresas y otras instituciones y, de forma cada vez más importante, las familias. Las propias universidades están creando programas específicos con financiación propia o cofinanciada.
De esta forma, se espera que en los próximos años los números de la movilidad universitaria puedan crecer en el espacio iberoamericano de forma significativa. Para conseguirlo, es necesario establecer metas realistas, comprometer a todas las universidades con esas metas y desarrollar un conjunto de acciones que apoyen esas metas.
Propuestas de acción
Metas:
Definir valores de referencia (en porcentaje del número total de estudiantes, docentes e investigadores) para la movilidad, a alcanzar en los años 2015 y 2020. Una vez definidas esas metas, las universidades del espacio iberoamericano deben desarrollar esfuerzos en el sentido de asegurar los medios para promover la movilidad, asegurando la participación en este esfuerzo de los gobiernos de cada país y de las respectivas sociedades civiles, definiendo los medios que ellas propias pueden afectar a ese esfuerzo y las acciones que lo apoyarán.
Acciones:
- Promover la creación de redes y asociaciones de universidades en el espacio iberoamericano y establecer acuerdos específicos para la movilidad entre esas universidades.
- Establecer contactos con los gobiernos de cada país para crear programas (o alargar los ya existentes) de apoyo a la movilidad universitaria y a la internacionalización de las universidades.
- Implicar a otros socios sociales (empresas, instituciones, otros…) en el apoyo y financiación de los programas de movilidad y, de esta forma, crear condiciones para una articulación más estrecha entre las universidades y la sociedad.
- Desarrollar, en cada universidad, programas específicos que contaran con un presupuesto fijo de partida que podría ir implementándose a medida que se firmen convenios con empresas, instituciones.
- Crear, en cada universidad, programas que apoyen la participación de un mayor número de estudiantes de estratos socio-económicos más desfavorecidos en programas de movilidad.
- Favorecer la organización conjunta entre las universidades iberoamericanas de candidaturas de éxito a los programas de financiación disponibles a través de agencias nacionales e internacionales, principalmente los de la Comisión Europea (Programa Erasmus Mundus, Acción 2).
- Apoyar, en cada universidad, la constitución y/o desarrollo de estructuras (departamentos de Relaciones Internacionales) fuertes y dotadas de recursos cualificados para apoyar el esfuerzo de internacionalización y, en particular, la movilidad.
- Promover acciones de divulgación, haciendo que las universidades iberoamericanas sean más conocidas internacionalmente.
- Desarrollar iniciativas que favorezcan un reconocimiento recíproco y más fácil de los créditos académicos obtenidos en universidades de otros países del espacio iberoamericano.
- Inversión en mejores condiciones de acogida de estudiantes, docentes e investigadores extranjeros.
- Aprovechar la creciente disponibilidad de plataformas tecnológicas para potenciar iniciativas de movilidad virtual, estimulando un mayor contacto con las personas, instituciones y países que facilitan la adquisición y desarrollo de competencias lingüísticas e internacionales.
- Aprovechar, en cada universidad, la presencia de estudiantes, docentes e investigadores extranjeros que ahí estudian o trabajan, para desarrollar iniciativas que promuevan, entre la comunidad universitaria nacional, la adquisición de competencias internacionales y la integración de la dimensión internacional, intercultural y global en la formación.
- Creación de programas de formación a nivel doctoral y de maestría entre universidades iberoamericanas.
17 de marzo de 2010 - 13:43
Buenos días a todos. Quisiera simplemente apuntar dos cuestiones que puedan suscitar conversaciones en este foro.
1.Los procesos, motivaciones y expectativas de la movilidad de intercambio (tipo Erasmus, estancias breves con reconocimiento académico) y de la denominada “degree seeking” (estudiantes que salen para estudiar un programa completo obteniendo su titulación en una universidad extranjera), son bien distintas. La problemática de los flujos que se plantean en la primera cuestión para el debate existe en ambas. En los programas de intercambio, muy dirigidos por las propias instituciones, podemos intervenir mucho más en ese sentido. Más difícil es conseguir atraer “degree seeking students” hacia los países en desarrollo. En este sentido es importante observar sin embargo alguna tendencia importante: algunos países tradicionalmente emisores de estudiantes están alcanzando posiciones importantes en cuanto a receptores: es el caso de China, Singapur, Qatar o Dubai.
2.El papel que los países juegan en la incentivación de la movilidad: en España contamos desde hace un año con una Fundación para la proyección internacional de las universidades españolas en el mundo, Argentina cuenta desde hace algún tiempo con el Programa de Promoción de la Universidad Argentina en el exterior, y otros países del entorno iberoamericano se están planteando acciones similares. Estos organismos deben tener un papel complementario y aglutinador de las estrategias de desarrollo internacional de cada una de las instituciones de educación superior que conforman un sistema, abriendo puertas y trazando caminos por los que la educación superior de ese país se sienta cómoda y se explique al mundo que le rodea. Cuando se realizan acciones a nivel “país”, se pueden explicar más fácilmente aquello que hace diferente a las universidades de ese país. Es claro que los países que conforman el espacio iberoamericano del conocimiento han cambiado muchísimo en los últimos… digamos… 20 años. Y eso queremos y podemos explicárselo al mundo, generando un atractivo para que estudiantes e investigadores decidan escogernos como destino para sus experiencias internacionales.
Seguiremos conversando….
20 de marzo de 2010 - 19:36
En la actualidad, las tecnologías de la información y la comunicación cobran cada vez más protagonismo en los cambios que se están produciendo en la sociedad pues, su popularización y características están permitiendo la intercomunicación masiva de personas en diferentes latitudes sin distingo de raza, credo, cultura, edades y género, convirtiendo el aprendizaje en el eje principal de la red al permitir el intercambio de conocimientos. Atendiendo a las exigencias del proceso tecnológico, se está generando una comunidad humana sin límites, sin prejuicios y con una cierta autonomía en la universalidad de la expansión de modelos de cultura impuesta por la globalización.
Ante estos cambios, la universidad está llamada a formar profesionales preparados para asumir las nuevas responsabilidades sociales y pueda distinguir los juicios sobre lo que es correcto y lo que es incorrecto.. Por consiguiente, siendo la Ética el conjunto de principios con los que viven las personas cuando se enfrentan a dilemas generados por los cambios trascendentales en su vida diaria, se requiere aclarar los dilemas morales a los que se enfrentan los usuarios y profesionales de las tecnologías de la información y comunicación. En ese sentido, los códigos éticos de organizaciones universitarias, empresas e instituciones internacionales de informática son imprescindibles para mejorar la sociedad de la información informatizada.
20 de marzo de 2010 - 20:00
Deseo, en primer lugar, agradecer al ponente su exposición que, como todo buen texto, dice mucho y obliga a pensar mucho más aún.
Es evidente la importancia de la movilidad en la apertura de las mentes y las sociedades, y en la literatura española tenemos nuestra propia versión de su cita de Nilsson. Decía Baroja que: Ser carlista se cura leyendo y ser nacionalista se cura viajando. Esto me suscita una primera reflexión, esto es, la movilidad tiene como primer beneficio una apertura cultural ajena a los conocimientos concretos que uno haya de adquirir en su viaje. La consecuencia inmediata de esta reflexión es que habríamos de ahondar en una distinción que el ponente esboza aunque no llega a enunciar como una de sus preguntas. Es decir, cuando nos planteamos estímulos y diseños de programas de movilidad, hemos de pensar que nos dirigimos a grupos bien diferenciados, y no me refiero sólo a profesores, personal y estudiantes sino también a los diferentes grupos de estudiantes. Creo que hay que señalar una distinción básica entre los estudiantes de grado y de posgrado.
Los estudiantes de grado parecen moverse por intereses diferentes a los de posgrado. Ese 17% de Erasmus que elige España (y un gran número de ellos elige Salamanca, dicho de paso) y que forma el grupo mayoritario piensa, probablemente, en factores más generales como esa apertura cultural de la que hablábamos, acercarse a uno de los idiomas con más proyección del mundo, etc. Se trata de algo semejante a aquel Wunderjahr de los siglos XVIII y XIX en el que, los que podían, culminaban su educación con un viaje por la cuenca mediterránea visitando sobre todo las huellas de Grecia, Roma y el Renacimiento.
Los estudiantes de posgrado y los investigadores en formación van, me parece, mucho más encaminados a estudiar en un centro concreto y no pocas veces buscando a un profesor concreto. Además, estos últimos están mucho más influidos por la inminencia de su incorporación al mundo laboral o por la posibilidad de que su investigación tenga una continuidad. Así pues, entre los estudiantes de posgrado habría que distinguir los que pretenden una integración posterior al mercado de trabajo de aquellos que han elegido desarrollar una actividad investigadora o docente-investigadora.
Creo que lo dicho hasta aquí avanza una respuesta a la primera pregunta. Estimular los flujos desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo en lo referente a estudiantes de grado depende en gran medida del interés que despierte el propio país y su idioma, aunque las políticas de atracción de las unversidades, basadas en la calidad de su oferta, tengan también influencia. Una influencia que se pone de manifiesto sobre todo en la elección concreta de la universidad de destino, entre todas las del país que se quiere visitar.
Por el contrario, este estímulo resulta más complicado para los estudiantes de posgrado. Aquellos que realizan estudios destinados a la incorporación a la empresa privada como técnicos, administradores, etc. buscarán escuelas y universidades que aumenten las probabilidades de encontrar buenos empleos. Aquellos con vocación investigadora buscarán centros con grandes medios y con docentes prestigiosos. Desgraciadamente ambas cosas se dan con más frecuencia en los países económicamente poderosos y la equiparación con ellos no es fácil de alcanzar por medio de la política que podamos desarrollar las universidades. Hay, sin embargo, algo que sí podemos hacer y ello nos enfrenta a una paradoja.
Parece claro que las universidades mejor situadas en los diferentes ránquines internacionales se convierten en destinos más demandados para los estudiantes de otros países. Entre los criterios de estos ránquines pesan mucho las citas que se realizan del trabajo de sus investigadores y especialmente en publicaciones que se escriben casi totalmente en inglés. De esto se deduce que cuanta más producción científica en inglés tenga una universidad mayor será la probabilidad de que esté mejor situada en el ranquin. Dichos criterios son un buen reflejo de la producción científica y de la calidad de las universidades en lo que se refiere a las ramas de la ciencia y la tecnología, pero son muy poco significativos en su valoración de las humanidades y ciencias sociales, cuya producción está mucho más ligada al idioma del país en el que se producen. He aquí nuestra paradoja: para ciertos estudiantes nuestros idiomas y nuestra idiosincrasia pueden resultar un elemento de atracción; por contra, otros resultarán tanto más atraídos cuanto más globalizados estemos. Y aquí quiero volver a la movilidad que, siendo un indicio del grado de internacionalización y globalización de las universidades, no figura entre los criterios de los ránquines. Sería muy interesante iniciar un debate sobre la conveniencia de incluir la movilidad de estudiantes, profesores e investigadores de las universidades entre sus criterios valorativos.
Creo que con esto se comienza, si no a responder a sus preguntas, sí a marcar algunos de los problemas que comportaría responderlas.
21 de marzo de 2010 - 2:47
Las TICs: ¿factor de movilidad universitaria u obstáculos social?
El avance incontenible de las Tecnologías de la Información y la Comunicación ha sido tal que podemos considerar que la velocidad de la movilidad social de las comunidades del mundo es más rápida que nunca. Pregunto a los rectores ¿las TICs están contribuyendo realmente a la movilidad universitaria? O se, ¿están rompiendo esquemas sociales aumentando riesgos a las comunidades?
Particularmente, considero que las TIC enriquecen a los pueblos que, tradicionalmente han estado aislados por razones geográficas o políticas, no obstante, la revolución de la información ha modificado radicalmente las grandes universidades, que se diseñaron con ideas de organización centralizadora que ahora, han pasado a descentralizarse casi en su totalidad aportando grandes beneficios para estructuras aisladas eficientes abriendo la posibilidad del estudio en los hogares en el trabajo.
Hoy en día, las redes sociales y la educación a distancia, permiten establecer convenios científicos entre centros de investigación de universidades otras latitudes lejanas o como lo que estoy haciendo en este momento, enviar un comentario a esta jornada de Universia desde la comodidad de mi habitación para que sea estudiado a lo largo de ella.
22 de marzo de 2010 - 1:57
La difusión del conocimiento es causante del desarrollo social y económico de las regiones. Son las universidades públicas y privadas las responsables de difundir ese conocimiento, en esta tarea tienen mucha participación los Centros de Investigación, de las universidades, donde se les brinda la oportunidad a docentes y alumnos para que puedan crear ese conocimiento científico y transmitirlo a través de los medios disponibles para ello.
La globalización aunada a las nuevas tecnologías en la comunicación permite al conocimiento movilizarse y llegar a los lugares más distantes de la geografía nacional e internacional.
24 de marzo de 2010 - 1:55
El II encuentro de Rectores UNIVERSIA 2010,es el escenario adecuado para aportar ideas que pudieran tomarse en cuenta sobre la Movilidad Universitaria o Internacionalización de la Educación Superior, especialmente al incorporar a este debate a las Universidades Privadas,en nuestro caso URBE,referencia obligatoria en cuanto a la utilización de una plataforma tecnológica de avanzada. Ahora bién,una de las acciones que permiten aumentar la movilidad universitaria en primera instancia serían las Redes,colocando como ejemplo la de KIPUS que ha iniciado un programa de Doctorado Latinoamericano en Educación: Políticas Públicas y Profesión Docente, contando con el aval de la UNESCO, OREALC, IESALC.Debemos conformar otras a fín de seguir incorporando otros países e instituciones universitarias.
Otra estrategia serían las Asociaciones Internacionales o Intercambios académicos que existen mediante Convenios,que los tienen firmados, lo que hay que hacer es activarlos o ejecutarlos clarificando el compromiso de cada institución.
Otra acción sería,los programas conjuntos donde se de el reconocimiento del título o doble titulación,como el caso nuestro(URBE) reconocidos algunos programas de pregrado y postgrado en la Unión Europea y EEUU.
Con respecto a la internacionalización en el propio país (IaH),se puede lograr a través de la unión entre alumnos y docentes extranjeros que estudian o trabajan en la universidad,o aquellos que han estudiado fuera, mediante proyectos conjuntos que fortalezcan la investigación educativa en Latinoamerica,y la consolidación de los programas de postgrado existentes en las universidades integrantes de los convenios, intercambios, entre otros.
25 de marzo de 2010 - 23:38
Movilidad Virtual en la Universidad Rafael Belloso Chacín (URBE), a través de la Dirección de Estudios a Distancia. Maracaibo – Estado Zulia. República Bolivariana de Venezuela.
A casi nueve años después de su lanzamiento como Dirección de Estudios a Distancia, es evidente como esta modalidad de estudio en la Universidad Rafael Belloso Chacín (URBE) Maracaibo – Estado Zulia Venezuela, ha evolucionado, fortaleciéndose más y más para responder a las necesidades de la población estudiantil Venezolana.
La Universidad Rafael Belloso Chacín (URBE), maneja la “Movilidad virtual” a través de la información y las comunicaciones (TIC) como una alternativa a la movilidad física. Es decir, se trata de utilizar las TIC como medio para “llegar a” las actividades que anteriormente hubiesen requerido de transporte o habría sido imposible de realizar. La movilidad virtual, en URBE se define como una actividad que ofrece acceso a las asignaturas semipresenciales, diplomados o cursos a distancia y permite que las actividades de comunicación con los tutores y participantes sean a través del Internet.
Esta movilidad virtual está dirigida a todos los participantes y tutores en línea de manera especial, donde la conexión se realiza a través del internet, a fin de poder interactuar con las herramientas de comunicación que dispone la asignatura semipresencial, diplomado o curso en línea.
Existen múltiples ventajas que se puede brindar a través de la movilidad virtual, como por ejemplo que no hay restricciones de tiempo, ni de lugar, es flexible para organizar el estudio, reducción de costos, se afianzan otros idiomas, se incorpora competencias académicas e interculturales, entre otras.
En la Universidad Rafael Belloso Chacín (URBE) se garantiza la movilidad virtual a través de:
- Contenidos instruccionalmente diseñados
- Interfaz gráfica dinámica
- Atención en línea con el tutor y participante a través de nuestra plataforma.
- Tutorías en línea con una planificación establecida.
- Evaluación del participante por periodos académicos
- Entre otros.
Estos son los elementos claves con los que la Universidad Rafael Belloso Chacín (URBE), pretende promover la movilidad virtual como un medio alternativo, a la vez complementario, que favorecen las experiencias de formación en de sus participantes y tutores en línea, donde se logra una mejor formación en destrezas profesionales básicas y tecnológicas.
08 de abril de 2010 - 13:30
Referencia: La actividad docente: nuevas formas y nuevo alcance
1. El aseguramiento de la calidad
La cuestión de la calidad ocupa en la actualidad un lugar preponderante en la agenda de la Educación Superior, sin embargo resulta muy complejo definir satisfactoriamente la palabra “calidad” cuando hablamos de educación, y esto constituye verdaderamente un desafío en un campo atravesado por múltiples disputas.
En primer lugar resulta imprescindible establecer que no es posible hablar de calidad de forma aislada, este concepto cobra sentido vinculado a sus fines sociales. Así, la calidad de la Educación Superior está directamente relacionada con su capacidad de contribuir al desarrollo de los individuos y de las sociedades.
La pertinencia y la relevancia constituyen sus rasgos distintivos, de ahí la importancia de definir conceptos, criterios procesos y usos de calidad para cada contexto específico. Si bien es posible enunciar retos y fines universales, estos también serán diferentes para instituciones de países con economías más consolidadas que los que están en vías de desarrollo.
Son valores universales para Educación Superior la autonomía, la libertad de pensamiento, el respeto a la diversidad, la búsqueda de la verdad, el rigor científico entre otros. Pero las realidades nacionales configuran un importante punto de partida, no es posible hablar de calidad en abstracto, desligada de las realidades concretas que la conforman.
Los conceptos de calidad van a determinar los estilos de evaluación y acreditación, y a su vez estos también contribuyen a la producción de nociones de calidad.
Así como no es posible hablar de un modelo universalmente válido de Educación Superior, tampoco es posible determinar una única concepción de calidad valida para todas las instituciones y para todo el mundo.
La calidad y la formación
La formación, en tanto función sustantiva de la educación debería ser uno de los ejes primordiales de la calidad educativa, esta debe referirse a la formación en su sentido más pleno: intelectual, moral, profesional, social, afectivo y estético.
La calidad y su sentido social
La calidad debe estar referida también a los compromisos de las universidades con el sentido social de los conocimientos y con la formación de valores ligados al bienestar colectivo, la democratización, el acceso y la permanencia, la justicia social y el desarrollo sostenible.
La calidad es un valor público
La educación no es un bien negociable, aunque es también impartida por actores privados, la educación de calidad es un deber del Estado.
La educación es un bien público, un derecho de todos, por tanto, la calidad es un deber del Estado.
2. La adquisición de competencias y valores
Hablar de competencias y valores en la Educación Superior implica volver a explorar las relaciones entre a educación universitaria, el conocimiento y la sociedad.
La competencia, como objetivo educativo resulta aceptable, podemos coincidir en que todos queremos formar: médicos, contadores, abogados, arquitectos que sean competentes; sin embargo cabe alertar que el concepto de competencia puede tornarse problemático.
La controversia surge cuando la competencia se convierte en el objetivo principal y cuando la competencia se piensa de un modo demasiado estrecho.
En términos generales existen dos “versiones” o modos de entender este concepto: por un lado una forma académica vinculada a la idea del dominio de la disciplina por parte del estudiante, y otra- la más difundida- la versión operacional, que se vincula con desempeños que mejoran los resultados económicos de las empresas. Estas últimas concepciones de competencia centran su interés en la producción de resultados observables, mensurables, cuantificables y en términos de enseñanza han quedado asociadas con perspectivas y estrategias conductistas del aprendizaje. En algunos casos empobreciendo y limitando las potencialidades de los contenidos de enseñanza y de la formación de los estudiantes.
Al ubicar este concepto en el marco de los fines individuales y sociales de la universidad, resulta fundamental ahondar en las definiciones de competencia centradas en la cultura cognitiva. De esta manera, la noción de competencia se liga con el aprendizaje “experiencial”, con el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje abierto y la enseñanza moral.
En esta dirección, la Educación Superior debe aportar a los estudiantes experiencias que alienten el desarrollo de competencias en un sentido amplio, ligadas no solo al hacer práctico sino también aquellas vinculadas con el conocimiento:
- La reflexión sistemática sobre sus propias acciones.
- Reinterpretaciones de las situaciones que se presentan.
– Diálogos genuinos que alienten a los estudiantes a desarrollar sus competencias lingüísticas y dialógicas.
- Apertura a posibles formas de análisis, perspectivas y argumentos.
La continua evaluación del propio aprendizaje.
La comprobación de las implicancias de las acciones prácticas.
La exploración de las implicancias de los argumentos sostenidos, tanto para los individuos, como para las instituciones y la sociedad.
Por último, cabría pensar entonces si el concepto de “competencia” no nos queda un poco estrecho al momento de reflexionar acera de la enseñanza en el presente y en el porvenir de nuestras universidades.
3. La aplicación de las TICS en la docencia universitaria
El proceso de inclusión de las nuevas tecnologías en la enseñanza genera una nueva serie de interrogantes pedagógico-didácticos para los profesores: ¿qué aspectos de la propuesta de enseñanza en el aula universitaria se pueden enriquecer a través de nuevos modos de representación del conocimiento? ¿Qué tipos de comunicaciones entre docentes, alumnos y la comunidad académico-científica son posibles, y deseables, en la formación universitaria? ¿De qué manera las nuevas tecnologías pueden contribuir al diseño e implementación de actividades de aprendizaje que potencien la comprensión de las disciplinas y la transferencia de conocimiento?
Pensar en estas cuestiones constituye un terreno fértil para una práctica docente reflexiva, lo cual potencia procesos de mejora y enriquecimiento pedagógico en educación superior. En este sentido, la construcción de centros de tecnología educativa en el ámbito universitario, espacios en los que profesores y expertos en tecnología educativa dialoguen sobre los interrogantes mencionados arriba, entre otros, y construyan nuevas propuestas de enseñanza con tecnología, resulta una estrategia valiosa tanto para la formación docente, como para potenciar la innovación pedagógica y curricular.
De este modo, en el año 2008 la Universidad de Buenos Aires crea el Centro de Innovación en Tecnología y Pedagogía (CITEP) con intención de construir un espacio dedicado a trabajar con y para los docentes de la Universidad de Buenos Aires en los desafíos que plantea la incorporación de nuevas tecnologías en la enseñanza de nivel superior. A través de un trabajo articulado con las unidades académicas, el CITEP impulsa la inclusión genuina de nuevas tecnologías en las prácticas de enseñanza con el propósito de promover la mejora y el enriquecimiento de las propuestas pedagógicas de la UBA. Para ello, el Centro ofrece diversos puntos de entrada a la exploración en tecnología y pedagogía, de modo que todos los profesores encuentren oportunidades significativas para la incorporación genuina de la tecnología en sus prácticas de enseñanza:
• Talleres y cursos acerca del desarrollo de materiales con nuevas tecnologías y uso de diversas herramientas.
• Apoyo para la implementación de campus virtuales en las propuestas de enseñanza presencial.
• Asesoramiento personalizado a cátedras y docentes para la identificación de propuestas específicas de inclusión tecnológica.
• Desarrollo de proyectos en colaboración con cátedras y departamentos académicos.
Ruben Hallu
Rector de la Universidad de Buenos Aires
16 de abril de 2010 - 18:56
MOVILIDAD INTERNACIONAL. UN APORTE PARA EL DEBATE.
RUBEN HALLU.RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES. ARGENTINA.
El proceso de globalización impacta fuertemente en la universidad tanto en sus estructuras y responsabilidades, como en el sentido que se le atribuye a la educación superior. La enseñanza pública, gratuita y universal es cuestionada profundamente bajo parámetros mercantilistas. En este marco, las IES han encontrado una respuesta a este desafío mediante la puesta en práctica de políticas de internacionalización que ellas mismas puedan definir en base a sus prioridades y objetivos institucionales.
Nadie duda que la sociedad necesita de profesionales formados donde la producción del conocimiento como la generación de opinión crítica sean pilares fundamentales para instalar sus resultados en la producción científica y en la vida profesional. Pero hoy en día es casi imposible pensar que nuestros graduados adquieran una formación integral permaneciendo aislados del mundo “a riesgo de comprometer su propio destino y abdicar de valores tan esenciales como la calidad y la pertinencia”.
La universidad debe ser científica y académicamente sólida; debe convertirse en el motor del desarrollo social; debe lograr la integración de las actividades sustantivas y adjetivas de la misma Ya no pueden formularse las políticas de educación y ciencia para un espacio y un tiempo estables, hay que educar el cambio, fomentando tanto la cooperación nacional como internacional.
Lograr estos objetivos requieren indudablemente de la colaboración y de la complementación entre las IES, ya sean estas pertenecientes a países desarrollados, como en vías de desarrollo. Por ello, las acciones de cooperación internacional que se desarrollen entre ellas deberán estar orientadas a la obtención de beneficios mutuos, a una verdadera cooperación internacional solidaria.
En este marco, la movilidad internacional aparece como uno de los factores primordiales para alcanzar los objetivos mencionados y en este sentido voy a referirme a la importante contribución que realizara el Rector de la Universidad de Porto, Prof. José Carlos Marques.
Una de las principales preocupaciones de de las Universidades Argentinas y Latinoamericanas con respecto a la movilidad internacional es la llamada fuga de cerebros o “brian drain”, fundamentalmente en la movilidad de posgrado. Es muy difícil establecer un control de los movimientos de las personas en las sociedades actuales, pero sí es importante que se establezcan, en el campo de la cooperación entre IES, estrategias y acuerdos que tiendan a disminuir de manera efectiva la migración de científicos altamente calificados. Ya nadie desconoce los objetivos de algunos países desarrollados en captar esos recursos para seguir manteniendo el liderazgo en muchos campos del conocimiento. En palabras de José Wainer: “Las relaciones internacionales en el plano del saber, incluso las concepciones dominantes en el marco de la cooperación entre científicos, fueron reduciéndose a un sistema donde la apropiación terminó por imponerse como el criterio dominante. Según Fernando Lema, “los métodos de generación del conocimiento científico y sus aplicaciones tecnológicas, en lugar de ser herramientas universales de progreso se transformaron en simples apéndices de la competencia económica…” La creación de saber queda sujeta así a la lógica de los negocios y sus beneficios sociales, culturales, económicos encadenados a las rivalidades comerciales”.
Esto se ve favorecido por otro componente no menos importante y es que la mayoría de los países en desarrollo carecen de políticas activas que aseguren las condiciones de trabajo para garantizar el retorno de los científicos que salen a formarse. Entonces una de las principales acciones que deberíamos emprender es la de coordinar con los gobiernos todas aquellas políticas de estado que propicien que nuestros científicos permanezcan en nuestros países como el ejemplo de Brasil, citado en el documento.
Desde el punto de vista de la IES, una estrategia que hemos utilizado con éxito en la UBA ha sido la priorización de mecanismos de estancias cortas para la formación de posgrado como las Cotutelas de Tesis (80 Cotutelas entre la UBA y Francia hasta el 2009) o los PhD Sandwich que nos han garantizado el retorno de un alto porcentaje de nuestros graduados.
De todas maneras el problema de la fuga de cerebros está cruzado por otras variables que deberían ser atendidas tanto por nuestros gobiernos como los de aquellos países que captan estos recursos.
En el caso de la movilidad de grado, ésta, persigue objetivos menos específicos y tiene que ver con aspectos más relacionados con los cultural y social que con la experiencia académica concreta tal como lo expresara una opinión en el foro de discusión.
En este tipo de movilidad las IES de países en desarrollo nos hemos encontrado también con distintas dificultades:
En primer lugar, la historia de los procesos de internacionalización de las IES (me referiré aquí al caso de Argentina) es bastante reciente. A partir de la década del 90` comenzó, con un grado importante de heterogeneidad, “un cambio de cultura institucional” que lentamente permitió pensar a la internacionalización como “una apertura institucional hacia el exterior siendo parte integral de los planes de desarrollo, planeación estratégica y políticas generales de las IES”.
Recién ahora podemos decir con cierto grado de certeza que un importante porcentaje de las IES públicas de Argentina poseen una Oficina de Relaciones Internacionales con recursos humanos y materiales como para llevar adelante las diferentes políticas de internacionalización de cada universidad.
En segundo término, la necesaria coordinación de éstas políticas con las de los gobiernos nacionales. En la Argentina podríamos decir que en el campo de las relaciones internacionales universitarias la creación, por parte del Ministerio de Educación de la Nación, del Programa de Promoción de la Universidad Argentina ha marcado un punto de inflexión. El mismo provee financiamiento para la constitución de redes internacionales de movilidad, proyectos de fortalecimiento de las áreas de relaciones internacionales y recientemente la elaboración de un Plan Estratégico de Internacionalización impulsando hacia el interior de las universidades los procesos de internacionalización.
En tercer lugar, el establecimiento de objetivos institucionales claros y el consecuente apoyo financiero que las universidades debemos concretar. En este aspecto, la UBA ha priorizado su integración con las IES del MERCOSUR Y LATINOAMERICA y ha sido consecuente con estos objetivos destinando una parte importante del presupuesto a financiar los programas de movilidad con las IES de la región.
Sin que ello signifique descuidar las relaciones con otras regiones con las que se continúan reforzando los vínculos en aquellas áreas que sean consideradas prioritarias para la formación de nuestros estudiantes y para la generación y transmisión del conocimiento.
Otro punto a tener en cuenta es el reconocimiento de los estudios cursados. A través de la experiencia que hemos acumulado en los 15 años de funcionamiento de AUGM y en particular desde el año 2002 en que se instituyó el Programa ESCALA ESTUDIANTIL, podemos decir que este es uno de los puntos más importantes a trabajar. Las acciones deben estar orientadas a concientizar a los docentes sobre la importancia que la movilidad tiene como valor agregado en la formación de los estudiantes, asumir esa cultura institucional a la que me referí anteriormente. En este sentido hemos avanzado mediante acciones de difusión acerca del beneficio de estos programas, conjuntamente con estrategias que privilegian la participación de aquellas unidades académicas que garanticen este reconocimiento.
Para finalizar, me referiré a la importancia de los idiomas. En nuestras universidades recién ahora, con el desarrollo de las Oficinas de Relaciones Internacionales (ORIs) y el incremento en las movilidades internacionales, el aprendizaje de una segunda lengua ha comenzado a incrementarse entre nuestros estudiantes. Si bien es cierto que la adopción del inglés como lengua franca es un hecho, no es menos cierto que el idioma español es cada vez más solicitado por los estudiantes que visitan nuestras instituciones. Pero esto dependerá de las acciones concretas que se adopten en las diferentes instancias internacionales como por ejemplo en la última reunión de la EADIC (European Association of International Education) celebrada en Madrid en septiembre del año pasado y donde concurrieron una importante cantidad de universidades latinoamericanas (más de 20 de Argentina) se podría haber adoptado al español como lengua oficial del encuentro. Estas y otras acciones como los programas de Study Abroad que muchas instituciones latinoamericanas están desarrollando, conjuntamente con el creciente interés en conocer la cultura y las sociedades de nuestros pueblos, colocan a la lengua Española y a la Portuguesa como una herramienta sustantiva en la promoción de la internacionalización.
La movilidad internacional constituye uno de los principales motores de la internacionalización de las universidades pero también es un desafío para las mismas. Las IES latinoamericanas se están preparando con esfuerzo en el desarrollo de sus estructuras político administrativas de Relaciones Internacionales, destinando mayor presupuesto para los programas de movilidad y becas, para los servicios de atención a los estudiantes internacionales y para que su oferta académica sea de calidad, pero es necesario que todos los actores trabajen mancomunadamente bajo el marco de una verdadera cooperación internacional solidaria sólo así lograremos una verdadera integración iberoamericana.
20 de abril de 2010 - 22:27
Todas las personas que han tenido la oportunidad de visitar otros lugares y de intercambiar experiencias, o de esatr participando en redes, saben que ello ha supuesto un modo, quizás el mejor, para conocer puntos de vista distintos, establecer contactos con iguales que tienen similares intereses, y en muchos casos han dado lugar a la creación de trabajos oomunes, o estudios y experiencias compartidas, y todo ello. En la universidad de DEUSTO,hemos dedicado dos semanas cada año, en la que han participado profesionales de distintos países, y las evaluaciones de esta “pasantía” corroboran lo dicho anteriormente. Consideramos por todo ello, que la invesrión en esta movilidad del profesorado, de los estudiantes y del personal de administración y servicios es uno de los gastos mejor realizados de la universidad. Es muy difícil, lograr un conocimiento y una experiencia en un tiempo tan escaso como puedan ser dos semanas. Por eso, animamamos a las universidades a comaprtir sus “buenas prácticas” con profesionales de otros lugares, países aunque posteriormente, requieran suadaptación al contexto respectivo.
25 de abril de 2010 - 18:59
Mis felicitaciones al rector Marques por sus aportaciones a este importante tema. Únicamente quisiera llamar la atención sobre la importancia de la “movilidad virtual” en el sentido apuntado por rector Marques al preguntar “¿cómo puede aprovecharse la potencialidad de iniciativas como la movilidad virtual o dar continuidad virtual a las experiencias resultantes de movilidades físicas anteriormente realizadas?”.
al respecto se han señalado doa aspectos de máxima importancia:
A. El potencial de las TIC para reforzar los efectos y beneficios de la movilidad convencional. A través de las mismas pueden maximizarse los efectos y minimizar algunos de los costes…
b. La movilidad virtual como alternativa para paliar la carencia de la movilidad convencional..
Al respecto destacaría algunas vías de exploración para desarrollar la denominada movilidad virtual:
1. La explotación y adaptación del uso masivo de las redes sociales para establecer vínculos académicos y una relación permanente en el tiempo. En este mismo ámbito cabría situar muchas de las herramientas interactivas 2.0.
2. La necesidad de crear una conciencia universitaria en torno a los contenidos abiertos, emulando iniciativas como las del MIT, que han tenido continuidad a través de Universia en un gran número de nuestras universidades.
3. Fomentar el intercambio intercultural en las actividades docentes a través de las TIC. Cursos y asignaturas compartidas entre diferentes universidades y con las herramientas 2.0 antes mencionadas…
Un saludo
29 de abril de 2010 - 3:50
La movilidad en la educación superior: reto o necesidad para la institución universitaria.
El desafío que se le presenta al sistema educativo y, en especial, a la educación universitaria a partir de la nueva realidad mundial donde la globalización y los procesos de integración regional, es la urgencia de formar profesionales que respondan a los requerimientos de la sociedad actual, caracterizada por el manejo de las tecnologías, el acceso inmediato a la información, la facilidad de desplazamiento geográfico, entre otros elementos, lo cual demanda que el proceso de formación de estos profesionales trascienda la realidad de su país, de tal manera que le permita la adquisición de conocimientos y tecnologías de vanguardia, así como el desarrollo de competencias lingüísticas y culturales que le posibiliten desempeñarse en un ámbito de acción cada vez más internacional.
Esta situación significa una oportunidad para las instituciones de educación superior, las cuales deben desarrollar estrategias que le permitan dar respuestas a los requerimientos de formación de este nuevo profesional. En este sentido la generación de programas de intercambios académicos, de acreditación internacional y de otros convenios interinstitucionales que permitan el desarrollo en conjunto de investigaciones y otras actividades científicas y tecnológicas le permitirían expandir su campo de acción más allá de sus fronteras, además de su participación en redes internacionales del conocimiento, lo que se traduciría en ventajas comparativas para sus estudiantes y profesores.
Estas oportunidades surgen del proceso de desarrollo que han alcanzado la ciencia y la tecnología en la sociedad contemporánea, lo que ha generado una necesidad de profesionales multiculturales, eficientes, con capacidad para asimilar los cambios ocurridos en su entorno y generar respuestas oportunas que se traduzcan en el mejoramiento de la sociedad a la cual pertenece y que le exige a la institución de educación superior mejorar su calidad de desempeño en las áreas de docencia e investigación, además de asumir su compromiso social con su entorno local, nacional, regional e internacional.
A las instituciones de educación superior se les presenta un reto ante los procesos de integración que se están desarrollando en diferentes áreas del mundo, incluyendo la Unión Europea y el contexto latinoamericano con cada uno de sus programas de integración. Estos procesos de integración educativa pretenden facilitar los procesos de movilidad de los estudiantes, profesores e investigadores universitarios con el propósito de:
• Maximizar las posibilidades de desarrollo cognitivo, científico y tecnológico de los participantes del programa en entornos interculturales
• Presentar alternativas flexibles al proceso de formación universitaria
• Favorecer la práctica de los enfoques interdisciplinarios
• Propiciar la formación integral de los participantes a partir del fortalecimiento de los valores de ciudadanía, solidaridad y cultura.
• Fomentar el sentido de identidad y valoración de la diversidad cultural
Para el logro de estos objetivos se requiere de un arduo y minucioso trabajo para definir y establecer los parámetros de certificación y titulación integrada de las diferentes áreas de formación. Para ello es fundamental establecer principios curriculares, integradores donde se definan aspectos fundamentales como la formulación de los perfiles profesionales, la definición del criterio unidad crédito, el establecimiento de parámetros para formular planes de estudios homologados que posean la flexibilidad requerida para que pueda responder a su especifidad regional y al contexto del convenio de integración al cual se esta suscribiendo.
Este fase del proceso representa un reto para la institución de educación superior dado que deberá ser capaz de trabajar en equipos multinacionales e interdisciplinarios aptos para formular propuestas viables que conduzcan a la concreción de esta posibilidad de diseñar sistemas educativos compatibles, pero para ello debe participar con una posición de apertura a las posibilidades de cambio e integración en los diferentes niveles del desempeño académico de la institución.
Por otra parte, la experiencia de la Unión Europea con la implementación de los programas de movilidad Erasmus, Sócrates, Alba y del Espacio Europeo de Educación Superior (Acuerdo Bolonia), como proyecto líder que promueve la integración de las instituciones de educación superior europeas basada en el establecimiento de parámetros comunes para la asignación y reconocimiento de las cargas crediticias de los diferentes niveles del sistema educativo universitario (pregrado y postgrado) y de sus respectivas titulaciones. Este proceso es un ejemplo claro de cómo un programa de integración educativa se puede transformar en una oportunidad para las instituciones de educación superior para dar respuestas a las demandas de calidad y pertinencia de sus ofertas académicas.
En el caso de Latinoamérica la experiencia se ha dado principalmente a través de asociaciones de intercambio como por ejemplo CRISCOS, CINDA, UDUAl que promueven el proceso de integración de las actividades de formación e investigación a partir de la promoción de la movilidad convenida. En este contexto latinoamericano cabe destacar el Mercosur Sector Educación, a traves del cual se persigue el desarrollo del programa de integración educativa a través de las siguientes acciones:
• Propiciar el desarrollo de una conciencia social integradora
• Formación de profesionales capacitados para el logro del desarrollo del país y la región
• Desarrollar un sistema educativo integrado a nivel latinoamericano
Estas acciones coinciden en gran parte con las propuestas integradoras que han surgido en las diferentes áreas geográficas del planeta las cuales representan la respuestas a una necesidad del sistema educativo de actualizarse y trascender en su campo de acción más allá de la mera transmisión de contenidos programáticos, la institución educativa tiene la responsabilidad de formar profesionales actualizados científica y tecnológicamente, con una conciencia social integradora, multicultural y corresponsable del desarrollo de su país y de la región.
Los programas de movilidad estudiantil representan una oportunidad para los miembros de la comunidad universitaria de ampliar sus posibilidades de formación e interacción académica a través del intercambio con otras comunidades universitarias y del manejo interdisciplinario del conocimiento a través del desarrollo de investigaciones que faciliten el intercambio de saberes y tecnologías entre las organizaciones universitarias y sus integrantes.
En el caso de Venezuela la movilidad se establece como un objetivo estratégico en el Plan Sectorial de Educación Superior 2008 – 201 (MPPEU. 2008), en el se plantea: “Fortalecer el papel de la educación superior en los procesos de integración latinoamericana y caribeña y como espacio para el desarrollo de vínculos solidarios con los pueblos del mundo”. Para la operacionalización de esta estrategia se contemplan las siguientes acciones:
• Creación del espacio de educación superior del ALBA
• Participación en el Mercosur Educativo
• Impulso a un espacio de educación superior de América Latina y el Caribe
• Articular redes internacionales de cooperación; con énfasis en los pueblos del sur.
29 de abril de 2010 - 13:59
Unas visiones desde las ORIs
Dirección de Relaciones Internacionales, Universidad de Antioquia
Quisiera primero agradecer al Rector Marqués por la gran cantidad de informaciones e interesantes propuestas formuladas en su ponencia. Me parece importante poder aportar la visión de una oficina de relaciones internacionales (ORI) de una universidad pública Colombiana, siendo responsable del desarrollo de estos temas en nuestra institución.
En Colombia como en varios países del Continente, la internacionalización de las IES es aún un proceso en desarrollo. Frente a temas claves como la ampliación de la cobertura, el desarrollo de la investigación, la relación con la sociedad o la financiación de la educación superior, las Universidades Colombianas han dedicado a la internacionalización esfuerzos más marginales pero muy sinceros y diversos, los cuales sin embargo están sólo ahora empezando a dar fruto y a encontrar puntos de sinergia nacional.
Estamos enfrentando varios desafíos en el campo de la movilidad, los cuales estamos solucionando con varias iniciativas.
1. Estrategias de mejora (cuestión para el debate No. 3 en la ponencia del Rector Marqués). Colombia padece aún en el exterior de la imagen que conocemos y ha sido una experiencia fascinante trabajar para cambiarla. Es así que en el año 2009, 11 universidades acreditadas de Colombia nos juntamos con el reto de organizar de manera conjunta nuestra participación en NAFSA en Los Angeles, evento en el cual se encuentran presentes en forma masiva España, Argentina, Mexico, Brasil y Chile a través de stands muy importantes. Creando un stand Colombia con imagen única, logramos suscitar el grán interés de los participantes y crear mucha confianza en nuestras instituciones. El éxito que encontramos permitió crear impulso para una nueva participación, cosa que se hará este año en NAFSA 2010 en Kansas City. 14 Universidades Colombianas se juntarán para mostrar conjuntamente su calidad académica e investigativa.
Esta voluntad de mostrarse unidos al mundo es también un incentivo para mejorar nuestra oferta, invertir más en el reconocimiento internacional de programas, fortalecer las condiciones de acogida de estudiantes internacionales. Es así que este grupo de Universidades acreditadas ha generado un espacio de puesta en común de experiencias positivas en estos campos, generando un benchmarking nacional muy fructífero. Compartimos metodologías, contactos internacionales y oportunidades, sitiéndonos más fuertes al negociar con nuestros socios.
Naturalmente, esto tiene también (y ya lo hemos sentido) un impacto directo sobre nuestros flujos de movilidad y sobre la voluntad de universidades extranjeras de seguir trabajando con nosotros, o empezar a hacerlo.
Conclusión: es muy válida, como precondición de la puesta en marcha de estrategias de mejora, el desarrollo de estrategias comunes de internacionalización entre IES de un mismo país.
2. La cuestión de los recursos financieros (cuestión para el debate No. 6 en la ponencia del Rector Marqués) y el acompañamiento del Estado. Siendo internacionalización de las IES un tema relativamente nuevo en Colombia, el marco normativo del mismo es aún algo indefinido, y falta de una estrategia central de internacionalización de la educación superior. Esto implica poco incentivo a las IES a que dediquen mayores partidas presupuestales al tema, y a la movilidad estudiantil más particularmente.
Operando de la misma manera, las IES Colombianas están realizando un trabajo de acompañamiento de las entidades del Estado para crear un ambiente más favorable a al internacionalización y dedicarle mayor cantidad de recursos al tema. Concretamente, esta iniciativa se hace en el marco de la reforma de la Ley 30 (Ley de Educación Superior), con el fin de integrar en ella normas que permitan un mayor desarrollo en este ámbito. El papel de coordinación e incentivo del Estado es claramente una condición indispensable a la formulación de una política nacional de internacionalización, la cual deberá necesariamente incluir mayores partidas presupuestales para la financiación tanto de movilidad para intercambio estudiantes como fondos para capacitación docente y proyectos de investigación colaborativa.
Conclusión: partiendo de la experiencia de Universidades, es clave acompañar al Estado en el desarrollo de una política de apoyo a la movilidad Universitaria.
3. La Internacionalización del currículo como elemento central para crear confianza y generar movilidad.
Las Universidades públicas Colombianas, como muchas en Iberoamérica, forman estudiantes en su mayoría provenientes de sectores desfavorecidos de la sociedad, con poco acceso a oportunidades internacionales o siquiera una exposición a asuntos internacionales.
Iniciativas como la participación de docentes internacionales en el currículo, la apertura de acuerdos de doble titulación, las prácticas internacionales, el acceso más fácil a idiomas generan una apertura muy valiosa para nuestros estudiantes, y son sobre todo un elemento que crea confianza. Al ver a otros estudiantes salir se genera una interacción positiva que hace desaparecer el miedo o el sentimiento de “esto no es para mï” para cambiarlo por una preocupación por agregarle calidad y competitividad a su formación. Se vuelve algo alcanzable y normal.
Conclusión: otro prerequisito a la movilidad es preparar, mediante internacionalización del currículo, a nuestros estudiantes para ser candidatos competitivos en estos programas.
4. Observaciones sobre la propuesta para la Acción.
Creo que las metas planteadas por el Rector Marqués respecto a los porcentajes de movilidad en el espacio Iberoaméricano son alcanzables y desde puedo plantear que la Universidad de Antioquia las tomará como un objetivo real. España, Portugal, y varios países de América del Sur son hoy en día alternativas muy atractivas para nuestros estudiantes en su búsqueda de programas de intercambio por ejemplo. Aprovechar las experiencias de Erasmus Mundus para concretar un esquema de reconocimiento de créditos más simple será sin duda una condición que lo favorecerá.
Pero más clave aún me parece ser el trabajo que plantea Universia alrededor del espacio Iberoaméricano de conocimiento. Con el acompañamiento de sus socios Europeos como son españa y Portugal, es importante despertar el interés de América Latina de mirar un poco más hacia adentro, creyendo en sí misma como un espacio en el cual hay mucha calidad académica y ricas experiencias de movilidad por vivir. Esperemos que el debate permitirá despertar aún más esta voluntad de acercamiento.
Atentamente.
29 de abril de 2010 - 18:16
Buenas tardes a todos,
En primer lugar deseo resaltar la interante aportación que supone el documento para el tema en debate, asi como los comentarios al mismo, que a su vez generan nuevas reflexiones.
Entre las cuestiones planteadas, una de las preocupaciones especialmente de los responsables de las políticas educación superior ciencia e innovación de los países iberoamericanos la constituye un efecto indeseado de la creciente movilidad académica: la fuga de cerebros. Esto es más grave para los países con menos masa crítica y más necesidades de desarrollo en ciencia y tecnología. Resulta evidente que habría una tendencia natural en los flujos de las movilidades académicas, como lo atestiguan las cifras ofrecidas en el documento (Estudiantes extranjeros en países de la OCDE). Sin embargo, al mismo tiempo, tanto los gobiernos y las IES de nuestra región son conscientes que la movilidad es una herramienta, una pieza fundamental, en la estrategia de internacionalización de las IES y de los sistemas de educación superior. Diversos criterios pueden ser útiles para corregir esas tendencias y otorgar un valor añadido a la movilidad académica tanto para el país de origen como para el conjunto de la región iberoamericana:
- En el caso de movilidad de estudiantes: frente a las movilidades libres los programas estructurados de movilidad académica ofrecen ciertos recursos para evitar esta tendencia, por ejemplo: organizados en redes temáticas en áreas estratégicas previamente definidas por los gobiernos y las IES, de ámbito subregional o regional; con reconocimiento académico por la universidad de origen, y compromiso de retorno. Estos programas estarían orientados a la realización de periodos de estudio en el exterior, tanto de grado como de postgrado, incluyendo la realización de proyectos de fin de carrera y pasantías de investigación.
- En el caso de estudios completos realizados en el exterior, como por ejemplo la realización de doctorados, (no hay que olvidar que los países con mayores recursos y atractivos académicos desarrollan políticas activas de captación de estudiantes extranjeros) las medidas que propongan los programas que fomentan la formación de doctores en el exterior deberían ser semejantes a las mencionadas en los programas señalados en el documento, es decir deben contemplar mecanismos que permitan asegurar y regular las condiciones de retorno de los recursos humanos formados en el exterior.
- Este tipo de programas también se fortalecerían mediante la firma de acuerdos multilaterales entre los países participantes, basados en los objetivos políticos de potenciar y consolidar, mediante la cooperación solidaria basada en el beneficio muto, áreas estratégicas para el desarrollo de la región, procesos de integración regional y un espacio compartido de educación superior.
Asimismo la tendencia de los flujos de movilidad hacia los países más desarrollados se da más en programas basados en convenios bilaterales entre las IES. Como señalaba en el punto anterior programas estructurados de movilidad académica, organizados en redes temáticas centradas en áreas estratégicas del conocimiento, de ámbito subregional o regional; con reconocimiento académico por la universidad de origen, permiten corregir la tendencia natural de los flujos de movilidad de los países en desarrollo hacia los más desarrollados y posibilitan mayor reciprocidad en los flujos de movilidad ya que las universidades comparten áreas de mayor fortaleza relativa o que ofrecen un valor diferencial.
En esta línea, además de los ejemplos señalados en el documento, existen en la región ejemplos de buenas prácticas tales como los programas de movilidad de grado ESACALA de la AUGM , de ámbito subregional, y el Programa de Intercambio y Movilidad Académica (PIMA) de la OEI de ámbito iberoamericano. A nivel de postgrados (doctorados) y con una concepción semejante a los anteriores, el Programa Pablo Neruda, aprobado por las Cumbres de Jefe de Estado de Gobierno, está desarrollando actualmente su experiencia piloto.
Con respecto al reconocimiento académico de los periodos de estudio, efectivamente diferentes experiencias de más de diez años en acciones de movilidad han contribuido a promover una cultura del reconocimiento, basado en la confianza mutua y en el intercambio de información, generando procesos convergentes de comparabilidad, procedimientos compartidos y flexibilidad, que permiten decir que hoy no es éste un obstáculo para la movilidad, aunque aún no se haya alcanzado en el conjunto de la región un patrón o unidad de lectura común.
Sobre la perspectiva regional: la iniciativa de construcción de un espacio iberoamericano del conocimiento (EIC) por las Cumbres Iberoamericanas responde, entre otros, a ese objetivo político para nuestros sistemas de educación superior y desde el inicio, a la par que se van desarrollando diferentes componentes en educación superior, ciencia e innovación, se adoptó como criterio prioritario y estratégico para su desarrollo, potenciar la movilidad académica en la región. Inicialmente ese objetivo se concretiza en el Programa Pablo Neruda, pero se es conciente de que es preciso buscar mecanismos de convergencia y sinergia entre diferentes iniciativas, y servir de vehículo al conjunto de los sistemas de educación superior. Como ejemplo de ello se está dando una convergencia sobre cuales son la áreas estratégicas del conocimiento compartidas por todos los países de la región. Sobre ellas se estructuran las redes del Programa Pablo Neruda y, a su vez, las misma áreas se están teniendo en cuenta para las iniciativas que se promueven en ciencia e innovación ( Ver declaraciones de las Conferencias de ministros de educación y de la Conferencia de ciencia e innovación del año 2009) . Si bien aquí intervienen más actores que la IES (las IES están representadas por el Consejo Universitario Iberoamericano CUIB, y además están los gobiernos a través de sus áreas de educación superior, ciencia e innovación), puede verse una convergencia con las áreas temáticas predominantes que las IES han priorizado en redes temáticas como las del PIMA.
Por otro lado, como señala Mónica Margarit los países a través de los mecanismos de apoyo y promoción de sus sistemas de educación superior, como los casos de España, Argentina y otros países de la región, son un importante incentivo de la movilidad y de coordinación de las estrategias de internacionalización de sus IES.
Sobre objetivos y estrategias:
Además de potenciar las redes universitarias, una estrategia conjunta interesante sería buscar el máximo de coherencia y articulación entre los diferentes niveles de las estrategias: de las universidades, de los países a través de sus gobiernos, intergubernamentales a través de los mecanismos de la cooperación iberoamericana, e integrando otros actores de la sociedad civil (empresas, instituciones). El momento parece maduro para ello ya que se observa una convergencia de intereses compartidos entre todos estos actores.
Evidentemente la mejora de la calidad de los programas es condición básica la valoración internacional de las IES, lo que a su vez precisa de la consolidación de las instancias nacionales de evaluación y acreditación de programas e instituciones de educación superior. Una tarea importante de la cooperación iberoamericana en educación superior es apoyar esos procesos en los países en los que estén menos desarrollados. Un elemento valiosos de este desarrollo es el trabajo que desarrolla la Red RIACES que integra las agencias u organismos de evaluación y acreditación de los países iberoamericanos.
A nivel de la movilidad de investigadores, diversos programas comparten el objetivo de formación doctoral metodología de trabajo en red. Las redes de doctorados en programas avanzados y de excelencia pueden ofrecer además de programas de doctorado conjuntos, espacios compartidos de investigación y docencia en los que participan doctorandos, profesores e investigadores. A su vez esas redes de excelencia pueden apoyar a otras IES de países en desarrollo que comparten el objetivo estratégico, apoyando el desarrollo de líneas de investigación, desarrollo o fortalecimiento de una suficiente masa crítica, la mejora de su plantel de docencia e investigación y eventualmente la creación de un nuevo doctorado. Acciones de este tipo están previstas en el Programa Pablo Neruda.
Finalmente, con relación a las propuestas de acción son muy interesantes las propuestas sobre el % deseable como metas a alcanzar en 2015 y 2020. Una reflexión sobre las mismas será provechosa si se puede avanzar también en la construcción de indicadores comparables en la región, ya que en este momento la diversidad de fuentes y criterios es una dificultad real (Esta preocupación se ha incorporado a la agenda futura del Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad de la OEI, que en colaboración con instituciones de educación superior de la región, está iniciando su desarrollo)
A partir de ello las propuestas de líneas de acción definidas en el documento resultan muy pertinentes para los objetivos propuestos. Insistiría en la conveniencia de buscar sinergias y convergencias entre todos los actores para hacer más efectivos los recursos económicos, institucionales, y de recursos humanos, aumentando el impacto que se desea alcanzar, así como superar las visiones bilaterales o singulares adoptando un criterio regional para las acciones.
29 de abril de 2010 - 18:37
Propiciar desarrollo de talentos universitarios dentro del marco del intercambio generando un espacio para los estudiantes que desarollen proyectos de investigaciòn
29 de abril de 2010 - 19:03
quiera agregar con este tema el potencial de las tic^s como reforzadores de un porgrama academico que promueven la movilidad virtual que permite a las IES minimizar costos asi como a los profesionistas que ante las circunstancias de distancia,economicas no tienen acceso a cursar un posgrado fuera del paìs y/o una asignatura asi como laborales mismas que incluso impiden loa movilidad convencional que necesitamos hacer en las IES
Promover la capacitaciòn de profesionistas
propiciar la sensibilizaci a la comunidad universitaria
30 de abril de 2010 - 20:40
La movilidad universitaria es un portal de bienvenida al intercambio de conocimiento. Especialmente si se logra incentivar la investigacion, ya que esto permite generar conocimiento que se puede transmitir entre profesores y por supuesto estudiantes. Por otra parte el respeto entre instituciones, paises y organizaciones no permitiria la fuga de cerebros hacia paises desarrollados. Sino el aprendizaje que pueda ser utilizados en nuestros paises de origen. Siempre digo que se debe compartir el conocimiento para que deje huellas academicas en cualquier ser humano que lo necesite, sinembargo no regalar el trabajo.
01 de mayo de 2010 - 0:12
La movilidad universitaria ha sido tema de encuentros, foros, conferencias desde hace varios anos, donde las universidades y empresas siempre llegan acuerdos para tratar de lograr el intercambio de conocimiento entre los docentes y estudiantes. Sin embargo mover una persona de su pais de origen hacia cualquiera del mismo hemisferio es un tema de consideracion si se sigue pensando en pequenas cantidades. Si se hacen estudios y se manejan estadisticas serias se puede empezar por pequenos grupos de intercambios especialmente en nuestros paises y de ahi tomar esa prueba piloto como experiencia para esos intercambios con otra institucion fuera de America Latina. Lo mas importante es tomar la batuta y dirigir un proyecto tan ambicioso y productivo de conocimiento que el exito estaria asegurado.
Los docentes y alumnos universitarios estarian dispuestos a embarcarse en ese buque cargado de conocimiento, que seria muy beneficioso para todos, es el tema de ganar y aportar conocimiento
02 de mayo de 2010 - 21:43
Durante el desarrollo del análisis del Profesor Marques se hace hincapié en la falta de recursos para llevar a cabo una movilidad que alcance a un porcentaje relevante de las universidades y miembros de éstas. También merece especial atención la preocupación de dejar al margen de la internacionalización a las regiones menos desfavorecidas, tanto por carecer de recursos para enviar estudiantes e investigadores, como por ser poco atractivas a investigadores y estudiantes de otros países. En todo ello, además, planea la sombra de la fuga de cerebros.
Ante este panorama de enorme complejidad y de escasez de recursos –especialmente en la actual coyuntura económica-, la movilidad académica internacional debe ser selectiva y optimizada para alcanzar resultados concretos y tangibles. En este sentido, los esfuerzos que se hagan deben perseguir el mayor efecto multiplicador posible y el mayor retorno en la universidad y en la comunidad de origen.
Desde mi punto de vista hay tres aspectos, entre otros muchos posibles, con los que se consiguen los deseados efectos multiplicador y de retorno. Uno sería el fortalecimiento de los postgrados persiguiendo una mejor preparación del alumnado para el mercado laboral. El segundo sería el fortalecimiento de las capacidades investigadoras de la universidad mediante la formación como investigadores entre la plantilla de sus docentes. El tercero sería la mejora de las estructuras universitarias mediante el intercambio de buenas prácticas. Paso a exponer estos planteamientos.
1. Fortalecimiento de los postgrados del alumnado persiguiendo una mejor preparación del alumnado para el mercado laboral. De manera innata, los estudios de postgrados tienen un papel fundamental en la formación de nuestros futuros profesionales. En relación a esto, buena parte de los alumnos de postgrados, especialmente en América Latina, trabajan ya en empresas, y acuden a los postgrados en busca de una mejor cualificación laboral. Estos alumnos son los que mejor posición se encuentran para aplicar los conocimientos en su entorno, pero sin embargo, son los que menor posibilidad de movilidad muestran por tener que hacer frente a sus obligaciones laborales. Teniendo en cuenta esto, es fácil comprender, que la estrategia para postgrados sea el fortalecimiento de sus programas mediante la incorporación temporal de docentes de otros países. Esta incorporación, sin embargo, no necesariamente debe proceder de otras universidades. En esta estrategia se debería contemplar también la participación de profesionales de empresas internacionales que mediante su participación en los postgrados contribuyen a la formación de sus futuros trabajadores en el país (retorno).
2. Por otro lado, aumentar la capacidad investigadora es otro fin principal que las universidades pueden conseguir mediante la movilidad internacional. Para ello la estrategia con mayor efecto multiplicativo, sin lugar a dudas, es la generación de investigadores formados entre la plantilla de docentes. Aunque el título de doctor es tan sólo requisito básico para la formación investigadora, este reconocimiento capacita a esta persona para impulsar proyectos y formar nuevos investigadores (efecto multiplicador). Con ello, la movilidad internacional debe perseguir como estrategia la formación de investigadores entre los docentes de plantilla. Una fórmula que se está implantando con cierto éxito es el doctorado “sándwich”, modalidad que permite a los docentes realizar estancias cortas repetidas en años en centros de investigación de otros países. Estas estancias cortas – por cierto, mucho más económicas que las estancias clásicas de doctorados de la larga duración- son compatibles con sus obligaciones en su universidad y las circunstancias familiares de estos doctorandos. Además, en esta modalidad de doctorado los docentes-doctorandos aprovechan sus investigaciones que desarrollan en origen, aspecto fundamental para que los estudios repercutan en el entorno de origen (efecto retorno). Como siempre, la participación de empresas –si son internacionales, mejor- pondrán en valor estas investigadores, impulsando otras nuevas.
3. En tercer lugar -aunque esto no significa necesariamente menos importante que los dos anteriores- se encuentra la oportunidad de mejorar la unidades de gestión de la universidad mediante en intercambio de buenas prácticas. Los servicios de gestión de la investigación, administración, servicios informáticos, bibliotecas, aprendizaje de idiomas y otras muchas, pueden verse beneficiados de una movilidad internacional de su persona técnico-administrativo. Este aspecto debe ser reconocido con mayor determinación en las políticas de movilidad internacional de la educación superior.
La mayor apuesta de movilidad académica entre América Latina y la UE, que es el programa Erasmus Mundus-ECW -al que también hace referencia el autor del análisis- ha perseguido dos de estos tres planteamientos con cierto éxito. Una estrategia, muy acertada, de este programa es la participación de entidades no académicas que participan como asociados del proyecto. Estas entidades, proporcionarían apoyo variado, especialmente el aprovechamiento de los resultados que se obtienen de esas movilidades internacionales (retorno!); sin embargo, el papel de los asociados en el programa debería estar más fortalecido, asumiendo compromisos concretos por estas entidades. Otro aspecto muy singular es el de dar cierta preferencia –al menos en algunos países- a las universidades de regiones más desfavorecidas y a los estamentos con menores posibilidades; esto alivia en parte la segunda cuestión de debate planteada por el autor del texto.
A pesar de estos importantes aciertos, todavía son necesarios algunos ajustes en el programa EM. Aunque se potencia el intercambio de docentes, entre otros, de masteres, el EM-ECW (ahora acción 2) se sigue basando excesivamente en una movilidad de estudiantes hacia la UE. Por otro lado, el programa también tendría que focalizar los esfuerzos para generar doctores entre la plantilla de docentes, dando un mayor protagonismo a los doctorandos de intercambio o sándwich por los ventajas que ofrecen. Por último, el programa, de momento, ignora la movilidad del personal técnico-administrativo, con lo que se pierde una importante oportunidad para el intercambio de buenas prácticas entre las unidades de gestión universitarias. En muchas universidades de América Latina donde presenté el programa EM –que, por cierto, fueron numerosas- se reclamaba persistentemente este tipo de movilidad. A pesar de los efectos multiplicadores y de retorno puede generar, en la actualidad a penas existen programas que la incorporan; uno de ellos es el programa Estella del Grupo Compostela de Universidades, cuya idea recientemente ha sido incorporada al programa Erasmus europeo.
18 de mayo de 2010 - 18:07
Las tecnologías modernas de telecomunicaciones y cómputo permiten hoy nuevas formas de cooperación universitaria impensables hace tan solo algunos años. Hoy se pueden compartir profesores, llevar a cabo programas conjuntos, compartir acervos de material educativo, explotar conjuntamente instrumentos científicos y laboratorios sin tener que trasladarse a una ubicación diferente.
La internacionalización y cooperación universitaria deberán apoyarse en una estrecha colaboración con la red regional CLARA y las redes nacionales de educación e investigación de los países participantes